cuento los tres cerditos

Los tres cerditos

 

En un lindo bosque vivían tres cerditos que eran hermanos con su mamá, todos vivían muy felices, pero un día ellos decidieron irse a vivir  solos al bosque, la mamá no quería que se fueran pero ellos insistieron.

Entonces la mamá les pidió que se cuidaran mucho del lobo que allá vivía, y les dijo que construyeran casas muy seguras para que el lobo no se los comiera.

 

 

 

Los tres cerditos eran muy juguetones y no les gustaba mucho trabajar, pero como sabían que andaba un lobo malo y feo persiguiéndolos para comérselos decidieron construir sus propias casas para esconderse de ese lobo.

 

 

 

El más pequeño que era el más flojo de todos hizo su casa de paja, para poder terminar muy rápido  y poder irse a jugar al bosque muy alegremente.

    El mediano construyó su casita de madera ya que también era un poco flojo pues, al ver que su hermano pequeño ya había terminado, se dio prisa para irse a jugar con él.

 

 

    El mayor que era el mas responsable y trabajador, decidió hacer su casa de ladrillo y aunque sus hermanos ya se habían ido a jugar, el siguió trabajando hasta que la terminó. Sus hermanos se reían de él porque estaba trabajando y no estaba jugando.

 

 

 

 

   De repente  el lobo salió detrás del cerdito pequeño ¡¡¡¡Ohhh que miedo!!!!! Y pensó: “me esconderé en mi casa de ese lobo tan feo”  y el cerdito corrió y corrió hasta su casita de paja, pero el lobo llegó y sopló  su casita de paja y derrumbó, entonces el cerdito corrió a refugiarse a la casa de su hermano.

 

 

 

 

 

    Pero el lobo lo persiguió también hasta la casa de su hermano y allí el lobo sopló y sopló hasta que la  casita de madera también se derribó, entones, asustados y casi sin aliento, corrieron y llegaron a la casa del hermano mayor que era de ladrillo.

 

 

Entonces los tres cerditos se metieron dentro y cerraron bien todas las puertas y ventanas. Pero  el lobo se puso a dar vueltas por fuera de  la casa, buscando algún sitio por donde entrar. Entonces, el lobo que estaba muy enojado les gritó: “habran la puerta sino soplaré muy fuerte y la boya a derribar también” y los cerditos no le abrieran la puerta, entonces el lobo se puso a soplar muy fuerte pero como la casa era de ladrillos no la pudo botar, y de tanto soplar el lobo finalmente se cansó y decidió irse de la casa sin comerse a los tres cerditos.

 

Y desde aquel día, los tres hermanos vivieron juntos en la casa de ladrillos, y se dieron cuenta que a veces es mas importante, hacer las cosas bien, que pasarse todo el día jugando.

Fin.


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